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Qué es el consentimiento informado
En primer lugar, para saber qué constituye una negligencia médica será necesario saber qué es un consentimiento informado.
Se trata de un documento en el que se indica al paciente cuáles son los riesgos que puede tener el procedimiento que se le va a realizar, si existen alternativas para el mismo y los beneficios que le aportará realizar dicha intervención.
De esta forma, el paciente tiene todos los datos para poder tomar una decisión ya que él será el que tenga la última palabra a la hora de someterse a él. Si este documento no se entrega o concurre en él de manera inadecuada, puede traducirse en una mala praxis por parte del médico.
Por tanto, el consentimiento informado del paciente debe ser entregado siempre por el médico, que tiene el deber de proporcionar toda la información necesarias sobre el procedimiento y respetar la libertad de decisión del paciente mediante este documento.
La falta de consentimiento informado y responsabilidad puede llevar a decisiones mal informadas y consecuencias legales para los profesionales de la salud. Además, los deberes de los profesionales de la salud incluyen informar adecuadamente a los pacientes sobre su salud y sus derechos.
Es decir, si tras recibir la información, el paciente decide no someterse a determinado tratamiento o procedimiento médico, el facultativo no puede obligarle, ya que es a él a quien le corresponde decidir si quiere o no llevarlo a cabo.
La negligencia médica, se produce por tanto, cuando no hay consentimiento por parte del paciente, ya que los riesgos deben ser asumidos por el médico al no permitir al paciente tomar una decisión con libertad.
Regulación del consentimiento informado
El consentimiento informado es necesario para que el paciente pueda ejercer su derecho de autodeterminación y elegir entre distintas opciones terapéuticas tal y como se recoge en la Ley 41/2002, de 14 de noviembre, básica reguladora de la autonomía del paciente y de derechos y obligaciones en materia de información y documentación clínica.
Esta ley lo define como la conformidad libre, voluntaria y consciente de un paciente, manifestada en el pleno uso de sus facultades, después de recibir la información adecuada sobre los riesgos, alternativas y posibles complicaciones que pueden presentarse a consecuencia de un determinado tratamiento o intervención.
De esta ley se deriva, que todo profesional de la salud está obligado a informar a los pacientes a través de dicho consentimiento y facilitarle la documentación clínica necesaria para comprender su situación.
Solo de esta forma, el paciente puede llegar a tomar una decisión de manera libre y voluntaria.
Plazo para firmar el consentimiento informado
Dependiendo de la urgencia de la intervención. Si es con carácter urgente, lo habitual es que se firme unos días antes porque la situación es grave y no se puede esperar. No obstante, lo ideal es que el paciente tenga tiempo para reflexionar o incluso para pedir una segunda opinión.
Es decir, aún después de conocer con total transparencia su situación y a lo que se enfrenta y tras firmar, puede cambiar de idea, puede renunciar. Al fin y al cabo, cuanta más información tenemos mejores son las decisiones que tomamos.
¿Existen casos en los que no es necesario obtener el consentimiento Informado?
La respuesta es sí:
- La intervención no supone un riesgo para la salud pública
- No se está capacitado para tomar decisiones
- La urgencia no permite este tipo de demoras porque podría dar lugar a lesiones irreversibles o incluso la muerte
Otras que no están recogidas en la ley, pero son consideradas excepciones:
- Imperativo legal
- Información que perjudica al paciente
- El destinatario renuncia a la información
No obstante, todo debe estar justificado y debe aparecer en la historia clínica, dado que si no aparece sí podríamos hablar de negligencia médica y se podría contratar a un abogado para investigar el caso.
¿Cuándo se produce la falta de consentimiento?
A la hora de someterse a una intervención médica, el paciente debe haber aceptado y firmado su consentimiento, conforme a que está de acuerdo con la operación y que conoce y acepta los riesgos que implica. De no hacerlo, la falta de consentimiento intervención médica sería considerada negligencia médica. La negligencia médica por falta de consentimiento informado resalta la importancia de que el paciente esté plenamente informado sobre los riesgos y alternativas antes de cualquier procedimiento.
Por medio de este consentimiento, el paciente tiene la posibilidad de tomar una decisión, de seguir adelante o de rechazar el tratamiento que le propone su médico. Para ello, puede ejercer su derecho a recibir esta información.
Sin embargo, puede que a los médicos se les olvide facilitar esta información al paciente o que no le presten demasiada atención al consentimiento. Pero, ¿y si luego algo sale mal? Si eso ocurre, el paciente tendrá derecho a reclamar. Las negligencias médicas por falta de consentimiento informado pueden llevar a consecuencias legales para los profesionales de la salud debido al incumplimiento de su deber de informar adecuadamente.
Si se demuestra que no existe un documento escrito de consentimiento informado, es motivo de indemnización tal y como recoge la ley 41/2002 básica reguladora de “la autonomía del paciente y de derechos y obligaciones en materia de información y documentación clínica“. Añadiendo además la importancia de la información verbal (en general) y escrita (en particular).
Si bien es cierto que por lo general el consentimiento se le dá con carácter verbal al paciente. No obstante, sí se obliga a darlo por escrito en los casos de intervención quirúrgica, diagnóstico invasivo o un procedimiento que implique algún riesgo e inconveniente importante para su salud.
El paciente debe introducir sus datos reales, sin espacios y completar toda la información que se le solicita. Asimismo, debe estar firmado por el paciente y por el responsable, tanto en el caso de aceptación como rechazo para así confirmar o no la comprensión del documento.
¿Quién decide en el caso de personas dependientes o menores?
En el caso de personas declaradas legalmente incapaces, el juez nombra a un tutor legal que será quien firme por parte del paciente.
Por otro lado, si el paciente es mayor de 12 años y se considera que reúne unas condiciones de madurez suficientes para entender la información y dar su consentimiento, podrá firmarlo él, sus padres o su representante legal.
¿Cuándo ocurre una negligencia por falta de consentimiento informado?
Para que no se produzca una situación de falta de consentimiento intervención médica, en la hoja se deben detallar:
- Consecuencias de la intervención con total seguridad
- Riesgos en base a las condiciones del paciente
- Riesgos probables en condiciones normales
- Contraindicaciones
- Beneficios de la intervención
- Alternativas
Es fundamental que el paciente reciba toda la información necesaria con plenitud, permitiéndole ejercer su derecho de autodeterminación de manera informada.
En el documento deben aparecer estas cuestiones, así como especificar los posibles problemas que podrían surgir durante el tratamiento o después, para que el paciente pueda tomar una decisión fruto del conocimiento, para que pueda firmar la hoja de consentimiento si está a favor.
Lo obligatorio es informar al paciente con transparencia de su situación, de la intervención, de los riesgos o posibles riesgos y que él tenga la última palabra. Incluso se le podrían ofrecer alternativas terapéuticas.
Es crucial documentar el consentimiento informado para distintos procedimientos médicos, especialmente aquellos que son invasivos o que representan riesgos significativos para el paciente. Así podrá poner sobre una balanza los posibles riesgos y los beneficios, y decidir por sí mismo.
Aunque el médico insista en que se debe operar, es el paciente quien tiene la última palabra. Si tiene dudas, es posible que le pida consejo y se lo dará, le dirá que es lo mejor para él o que haría en su situación. Pero no anula lo anterior, que debe existir con carácter obligatorio.
¿Cómo se puede probar la falta de consentimiento Informado?
Para probarlo, se necesita la prueba del consentimiento informado no firmado por el paciente. Es lo que demuestra que efectivamente el paciente no recibió ni la información completa ni se le habló de los riesgos o de las alternativas. Este proceso es un procedimiento legal y ético donde se brinda al paciente la información necesaria sobre su tratamiento médico.
Si el paciente sufre daños de los que no tenía constancia o que desconocía que podían suceder, entonces podrá emprender acciones legales con ayuda de un abogado y reclamar por daño desproporcionado.
Todo ello a causa de la falta de consentimiento intervención médica y su consecuente negligencia. La relación médico-paciente es esencial en este contexto, ya que una comunicación efectiva y el respeto mutuo garantizan que el paciente pueda tomar decisiones informadas sobre su salud.
¿Si no existe el consentimiento informado es motivo de denuncia?
Normalmente, en los casos en los que la intervención no termina bien, la ausencia del consentimiento informado es un problema judicial para los médicos, porque están en su obligación de informar al paciente de cómo será la intervención y de los riesgos.
Las negligencias médicas surgen cuando los profesionales de la salud no informan adecuadamente a los pacientes sobre los riesgos y beneficios de los tratamientos, lo que no solo representa una mala práctica médica, sino que también viola los derechos fundamentales del paciente.
El conocido como defecto o ausencia de dicho consentimiento informado al paciente no le genera responsabilidad porque requiere de un resultado lesivo como consecuencia. Pero la jurisprudencia del Tribunal Supremo considera la no información como un daño moral grave e indemnizable aunque no sea un resultado físico lesivo.
La responsabilidad médica implica que los profesionales de la salud tienen el deber de proporcionar información clara y suficiente al paciente. La falta de consentimiento informado puede acarrear repercusiones jurídicas significativas para los profesionales involucrados.
Es obligatorio porque es materia de salud y el paciente podría estar condicionado a operarse solo porque así se lo indica su médico. Además, puede que si conociera los riesgos reales de la intervención decidiera no operarse, si es que tiene esa alternativa. De ahí a que sea tan grave omitir la información.
Por lo que, como consecuencia, sí tendría recorrido a pesar de no ocasionar lesiones derivadas de la intervención..
Indemnización por falta de consentimiento informado
La realidad es que a día de hoy no hay unanimidad jurisprudencial que fije la indemnización correspondiente.
Es fundamental que el servicio sanitario mantenga un alto nivel de calidad y profesionalidad en la atención legal que ofrece a sus clientes.
Una Sentencia del Tribunal Supremo nº 948/2011 de 16 de enero, indica que se debe distinguir al momento de fijar una indemnización si es una mala praxis probada o estamos ante un caso en el que no se ha informado al paciente de los riesgos o consecuencias de la intervención.
En la sentencia mencionada, se adopta como solución aplicar el baremo de accidentes y aplicar un factor del 50% sobre la cuantía. Así podrá reducir a la mitad la indemnización en los casos donde la intervención fue bien pero se le privó al paciente de información clara sobre los tratamientos a los que se sometía, incluidos los riesgos, beneficios y alternativas.
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